Un duelo que ya es un clásico moderno en Europa
El Santiago Bernabéu vuelve a iluminarse para recibir un choque que en la última década se convirtió en un clásico moderno de la Champions: Real Madrid vs Manchester City. Ambos equipos llegan con necesidades distintas, pero con la obligación común de demostrar jerarquía en una fase de grupos que no perdona descuidos.
Real Madrid: presión, bajas y necesidad de respuesta
El cuadro de Xabi Alonso vive días de presión tras la dolorosa derrota ante Celta en LaLiga. El debate en torno al equipo y al propio técnico se intensificó, y el partido ante el City aparece como una oportunidad clave para recuperar autoridad. Eso sí, en Champions los números son positivos: cuatro victorias en cinco partidos reflejan un rendimiento sólido en Europa.
Defensa diezmada por las lesiones
El principal problema del Madrid son las ausencias:
Militão
Huijsen
Carvajal
Mendy
Alexander-Arnold
Con este panorama, Xabi Alonso deberá rearmar la zaga con lo disponible. Courtois será el dueño del arco, mientras que Rüdiger, Asencio y Carreras asoman como titulares.
Medio y ataque con dudas y nombres clave
En el mediocampo, Tchouaméni, Valverde, Güler y Bellingham serán protagonistas. Arriba, la principal interrogante pasa por Kylian Mbappé, quien arrastra molestias y no está asegurado al 100%.
Quien sí estará es Vinicius Jr, mientras que Rodrygo tomaría el lugar del francés si no alcanza a llegar al duelo.
Manchester City: un ataque que asusta, una defensa que genera dudas
El equipo de Pep Guardiola llega con una mezcla de brillantez ofensiva e irregularidad defensiva. Eso lo convierte en un rival tan atractivo como impredecible para un partido de alto impacto.
Haaland, la gran amenaza
Los números del noruego siguen siendo escandalosos:
El City viene de un sólido 4-1 al Dortmund, con tantos de Haaland, Foden y Cherki, confirmando el enorme poder ofensivo que llevan a esta visita al Bernabéu.
Altibajos defensivos
En Premier, los ‘citizens’ suman 10 victorias, 1 empate y 4 derrotas, cifras fuertes pero que dejan ver grietas atrás en partidos complejos. Ante un rival que se agranda en casa, esa fragilidad puede ser determinante.